|
Visto en CRONICA
Al cierre de la semana, por primera vez una encuesta seria, independiente, registra una caída de tal magnitud en las preferencias electorales por López Obrador, que, también por primera vez, cede el primer lugar en las preferencias, en este caso, al candidato del PAN, Felipe Calderón. Y de las explicaciones que se vieron obligados a dar los responsables del estudio, los muy solventes Ricardo de la Peña y Guillermo Valdez, sobresale un atisbo que podría resumirse en la frase de que existen indicadores de una tendencia a la baja del hasta ayer puntero y una tendencia al alza de sus más cercanos competidores. Es una tendencia, dicha de otra manera, al acortamiento de las distancias entre los tres candidatos principales, ya que, si bien, Amlo aparece dos puntos debajo de Calderón, también ha quedado sólo seis puntos arriba de Madrazo. La semana abrió con el anuncio de Consulta Mitofsky, en Televisa, de una caída de tres puntos de Amlo, en una encuesta levantada la primera quincena de marzo. Y cierra con el anuncio de GEA ISA de una caída de 9 puntos, en una encuesta —la única con financiamiento pluripartidista— levantada en el último tercio del mismo mes. Y todo indica que en esa tendencia se moverán las encuestas que se darán a conocer la próxima semana. Si se distribuyen proporcionalmente los llamados votantes indefinidos, el resultado de esta última encuesta a la pregunta de por quién votaría el entrevistado si en ese momento fueran las elecciones, sería: 36% para el candidato del PAN, Felipe Calderón; 34% para el candidato del PRD, López Obrador, y 28% para el candidato del PRI, Roberto Madrazo. Y si se deja fuera el 20% de indecisos, Calderón queda arriba con 29%, seguido de Amlo, con 27%, y Madrazo con 23%. De los siete puntos perdidos por Amlo, respecto de la encuesta de GEA ISA del mes anterior, explicó ayer Guillermo Valdez, socio consultor de esa empresa, en entrevista con Ciro Gómez Leyva (Radio Fórmula), cuatro se regresaron a los indecisos, dos se fueron con Calderón y uno con Madrazo. La radicalización del discurso de Amlo a lo largo de marzo parece estar en el centro, como causa y más tarde, también como efecto, de esta tendencia. Pero el antecedente podría estar en la evidencia del estancamiento previo en la cosecha de preferencias electorales de Amlo y en la necesidad de romper ese estancamiento con la fórmula de llevar la campaña a sus terrenos de beligerancia y autovictimación. Así, la violencia verbal contra el Presidente pudo tener influencia en las pérdidas. Pero, también, una vez que Amlo tuvo noticias de que esas pérdidas estaban ocurriendo, en lugar de corregir (con lo cual volvería al estancamiento, pero unos puntos más abajo) decidió polarizar y retomar el papel de víctima del Presidente y de las otras chachalacas, con lo cual la radicalización del discurso de Amlo pasó también a ser un efecto de la tendencia a la baja en las preferencias electorales. Cuando enfrentarlo era hacerle su campaña Habrá que ver cómo le resulta esta aventurada apuesta. Pero, por lo pronto, la tendencia que queda enfatizada por el estudio de GEA ISA, parecería poner en entredicho el lugar común —o la frase que se volvió políticamente correcta— de que todo mensaje crítico a Amlo —lo mismo una declaración que un spot—tendía a fortalecerlo, “a hacerle su campaña”. Incluso para el experto consultor de la empresa encuestadora, Guillermo Valdez, la “caída drástica de Amlo” se puede atribuir a la “campaña negativa” en contra suya. Ello incidió, en palabras de su socio, Ricardo de la Peña, en que si Amlo “ tenía un 18% de personas que opinaban negativamente de su persona… en esta medición se eleva a 28%”. Y de que el discurso crítico —político y mediático, empresarial o académico, nacional e internacional— ha tenido efectos en la opinión pública, no parece haber duda ante la observación del propio De la Peña de que “en cada una de las cualidades que se atribuyen a los candidatos se ve una caída sistemática de Amlo”. En particular llamó la atención del punto de la encuesta en que crece la percepción de que “un gobierno de Amlo sería menos seguro, en cuanto a que garantice estabilidad económica y respete libertades políticas”. Aquí terció Guillermo Valdez: “20% de la población dice que cambió para mal su opinión de Amlo con los spots conjuntos del PAN y PRI”. En su recorrido de ayer por varios espacios informativos, Valdez y De la Peña recibieron diversos cuestionamientos a la solidez de la encuesta o a la integridad de sus autores. “Normalmente la gente le cree a las encuestas que dicen que su candidato va ganando”, le respondió Valdez, tranquilamente, a Gómez Leyva, ante comentarios repetitivos en esa ciudad en que una mayoría considerable tiene en Amlo a “su” candidato. Explicó entonces que la gente que cree en Amlo va a descreer de esta encuesta, pero fue muy puntual en la información de que, entre quienes pagan esta serie de encuestas están el PAN, el PRD, el GDF, el gobierno federal, el IFE, la IP, el PRI y varios gobiernos estatales. ¿Tendrá que ir a los dos debates? Para Guillermo Valdez, el punto central en esta encuesta es que hay volatilidad y no es cierto que las campañas no estén afectando a la ciudadanía. Pero lo que estamos viendo —dijo— no es definitivo, viene la tregua de Semana Santa y luego el debate; se va a seguir moviendo. Y como horas antes lo había vislumbrado Denise Dresser, sólo ante la hipótesis de la caída ahora a la vista, Gómez Leyva dijo que a lo mejor Amlo tiene que ir a ese (primer) debate, al que ya había rechazado acudir. Pero, en todo caso, estamos ante el estrechamiento de la brecha entre los competidores, con una diferencia, entre los ahora punteros, no mayor que el margen de error de estos estudios, lo que nos daría ya un empate técnico. Sólo que los empatados se encuentran en un punto en el que uno va para arriba y el otro para abajo. “O sea, yo creo que la tendencia va en ese sentido”, remató el consultor de GEA ISA, tras indicar que hay otra encuesta, de Bimsa, que también trae la caída de Andrés Manuel y un crecimiento de Felipe. |
| Leave a Comment: |