Si Andrés Manuel López Obrador,
candidato presidencial de la alianza Por el Bien de Todos, baja en las
encuestas en estas dos semanas dirá que desea debatir porque el pueblo
se lo pide, aseguró la analista política Denise Dresser.
Durante
su discurso en la exposición de la Cámara Nacional de la Industria de
Telecomunicaciones por Cable (Canitec), aseguró que es parte de su
estrategia oponerse a los debates.
Aseguró que en México
hay una cultura de la desacreditación, pero no de la exigencia social
para que el candidato de un partido democrático cumpla con lo que se le
pide.
“Se opone al debate porque sabe que lo puede hacer
sin tener consecuentes negativas, pero si la sociedad exigiera un
debate el se vería obligado a acceder, porque de no hacerlo perdería
todos sus puntos”, agregó.
Explicó que ahora Andrés Manuel
tiene una postura muy cómoda, porque cumple con su estrategia y no ha
bajado puntos, pero en el momento decisivo que los votantes se cansen
de su discurso repetitivo, se reflejará en las preferencias y cambiara
su táctica.
Aseguró que su campaña se ha basado en romper
los esquemas ordinarios de la política, al ser renuente ante una forma
convencional de difundir sus propuestas como lo es el debate, ya que
significaría quedar a la par que los demás contendientes.
Denise
Dresser precisó que el hecho de subirse a un estrado y dialogar sobre
propuestas, como el tren bala y Petróleos Mexicanos (Pemex), lo
dejarían sin argumentos propositivos.
Señaló que si la
sociedad ejerciera una verdadera presión y manifestara son los votantes
quienes deciden cómo funcionan las campañas y qué desean saber, no se
tendría a un candidato que se percibe a sí mismo como superior.